Valor ministerial
“Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se había casado con ella. Porque Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Y Herodías le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía, porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantenía protegido. Y cuando le oía se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo”. (Marcos 6:17-20)
Vemos, con que valor un fiel ministro de Dios debe reprochar el pecado. Juan Bautista hablo muy francamente a Herodes de la maldad que cometía. No se excusó de hacerlo so pretexto que decírselo pudiera ser imprudente, impolítico, inoportuno ó inútil. No lo trató con suavidad, ni intentó paliar la maldad del rey empleando palabras blandas para describir su falta. Dijo a su real oyente la verdad sencilla sin mirar a las consecuencias: “No es justo que tengas a la mujer de tu hermano”.
He aquí un ejemplo que todos los ministros debieran imitar. En público y en privado, desde el púlpito y en sus visitas domiciliarias, deben reprochar todo pecado conocido, y apercibir a todos los que viven en él. Quizás incomode; quizás se haga impopular; pero no deben ocuparse de ello; cumplan con su deber y dejen a Dios las consecuencias.
No hay duda que se necesita mucha gracia y mucho valor para manejarse así. No hay duda que un acusador, como Juan Bautista, debe trabajar con mucho amor y mucha prudencia al cumplir con la comisión que ha recibido de su Maestro de reprochar a los malvados; pero es asunto en que su fidelidad y su caridad están empeñadas. Si cree que una persona está perjudicando su alma, debe decírselo; si lo ama realmente, no debe dejar de advertirle que corre a su ruina. Por grande que la ofensa parezca al principio, el acusador fiel al cabo será generalmente respetado. “El que reconviene a un hombre, encontrará después más favor en él, que el que lo lisonjea con sus palabras.” Prov. 28:23
Extracto de Los evangelios explicados, J.C. Ryle, editado por Editorial Clie. Derechos Reservados.
