Albert N. Martin
Existe un dicho antiguo que se repite con frecuencia, y la razón de que sea tan viejo y repetido es precisamente su veracidad: la vida de un hombre es la vida de su ministerio. Como demostraremos con detalles específicos, no existe aspecto alguno del deber pastoral que no tenga sus raíces en el estado de la propia vida interna del pastor delante de Dios. Proverbios 4:23 dice una gran verdad: «Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida». Cada corriente que fluye del interior de un hombre hasta alcanzar las distintas dimensiones de la labor pastoral se remonta al estado de su corazón.
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Albert N. Martin
Al considerar la cantidad de tiempo que atribuimos a las distintas facetas de la obra ministerial presupongo la primacía de la predicación entre los deberes públicos del ministerio. Como veremos, se trata de deberes privados y públicos a la vez, que están relacionados con el oficio de un anciano apartado para trabajar en la palabra y en la doctrina. Sin embargo, entre sus ministerios y responsabilidades públicas como orientar al afligido, supervisar, visitar a los enfermos, evangelizar, ninguno es tan vital como el tiempo establecido para la predicación y la enseñanza públicas. Esto es así por una simple razón: estos dos ministerios son, en la sabiduría y el propósito de Dios, los medios primordiales que Él ordenó para reunir a sus elegidos y edificar a su pueblo. De todos es conocida la convicción que Pablo tiene sobre esto: «… agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación…» (1 Corintios 1:21). Aquí se utiliza la palabra griega kerugma, lo que se predica, lo que se comunica en calidad de heraldo en nombre del Rey. Dios ha ordenado que sea este medio el que traiga su gracia salvífica a los hombres.
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18 de January del 2012 en
Predicación |
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El ministro cristiano: un enfoque bíblico de los problemas
Algunos libros sobre las presiones pastorales (como Going the Distance [Recorrer la distancia] de Peter Brain), aconsejan que si no queremos que el ministerio acabe por extenuarnos debemos tomarnos las cosas con calma: tomarnos días libres, disfrutar de vacaciones, “cuidarse”, etc. Y estoy de acuerdo en que no le falta razón. Comoquiera que sea, creo que soy fiel a la verdad si digo que muchos de nosotros nos vemos en situaciones—como el apóstol Pablo—en que no es tan fácil “tomarse las cosas con calma”.
En 2 Corintios, donde Pablo y sus problemas son objeto del ataque de una iglesia rebelde y unos falsos maestros, el Apóstol no se limita a responder con una idea estoica de los problemas y las presiones que acompañan al ministerio cristiano, sino con una idea muy positiva de ellos. Permítaseme esbozar lo que dice Pablo. El Apóstol fue atacado por los “súper-apóstoles”, que daban gran importancia a las apariencias externas (5:12) y se jactaban tal como hace el mundo (11:18). Parece ser que el argumento incluía la idea de que el comportamiento y la vida de un ministro del Dios glorioso solo podían caracterizarse por el esplendor y la victoria ante todos los problemas. Solo el éxito es congruente con la gloria. Pero la esencia de la réplica de Pablo es que estas personas no habían comprendido la naturaleza de la gloria de Dios que se ve ene l rostro de Jesucristo (4:6).
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30 de December del 2011 en
Pastor |
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John Benton
Yo no soy un actor y la congregación tampoco es el público. Si se quiere pensar en términos de una representación, lo cierto es que ustedes son los actores, Dios es el público y yo solo soy el apuntador con la tarea de recordarles el texto y la forma en que deben ejecutar la obra que Dios les ha entregado. Recordar eso alivia gran parte de la presión sobre el predicador.
Nota: Este artículo no trata la depresión clínica, una patología que precisa de tratamiento médico.
Tras hacer un elenco aleccionador de todas sus pruebas, castigos, azotes, privaciones y fatigas, Pablo pasa a hacer su famosa afirmación de 2 Corintios 11:28: “Y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias”.
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21 de December del 2011 en
Pastor,
Persona |
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Alan Dunn
El aspecto final de nuestro estudio es la visita pastoral y la supervisión privada de las ovejas: nuestra responsabilidad de alimentarlas, de proveer para ellas; nuestra responsabilidad de protegerlas, de guiarlas, de conducirlas y de dirigirlas. Con el fin de llevar todo esto a cabo, preocupándonos de todo el mundo, nuestra vida deberá estar implicada en la de nuestra gente a nivel privado, personal. Un verdadero pastor se preocupa por sus ovejas y en la relación que existe entre pastor y ovejas; este tiene la prerrogativa de iniciar el compromiso con ellas, y no limitarse a responder a la llamada de ayuda; él ve la posible amenaza que se dibuja en el horizonte porque es un vigía, porque está cuidando y observando el estado del rebaño. Tiene el privilegio de tomar la iniciativa con aquella oveja que, a su entender, necesita un cuidado, una provisión y una protección adicionales. Junto con la preparación de su sermón, con su ministerio de oración intercesora, el pastor tiene que estar al tanto de su rebaño. Esto es conocimiento general; sabiduría general. En Proverbios veintisiete, versículo veintitrés, dice: “Conoce bien la condición de tus rebaños y presta atención a tu ganado”.
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