FAIL (the browser should render some flash content, not this).
FAIL (the browser should render some flash content, not this).
Inicio > Meditaciones

BIENAVENTURANZA DEL CRISTIANO DEVOTO (Sal. 119:1-3)

LOS CRISTIANOS DEVOTOS VIVEN EN COMUNIÓN
CON DIOS Y CON SU OBRA (119: 1-2)

A continuación, se describe a los más bendecidos:

  • los perfectos de camino,
  • los que andan en la ley de Jehová
  • los que guardan sus testimonios,
  • y con todo el corazón le buscan

Perfectos tiene el sentido de sincero (RVR-60). “El camino” es el curso de la vida de una persona. Cada vida lleva un cierto curso, y este es el reflejo del carácter de la persona. Los más bendecidos son aquellos cuya manera de vivir muestra integridad, honestidad y coherencia

“Andan (forma metafórica para la conducta habitual) en la ley (torah, lit. dirección; instrucción profética escrita, guía que viene por inspiración divina) del Señor (Jehová, único nombre del Señor de las Escrituras).

La palabra hebrea torah, traducida por ley, significa básicamente “instrucción” o “dirección”. De manera más amplia se refiere a todas las instrucciones de Dios, desde Moisés hasta los profetas. Más estrictamente se refiere a los cinco libros del Antiguo Testamento. La ley no fue nunca diseñada como medio de salvación; nadie puede ser salvo por cumplirla. El Señor dio Su ley a un pueblo con el que ya había establecido una relación de pacto, por gracia (Ex. 20:2). Más bien la Ley era el medio que tenían los israelitas para aprender a vivir como pueblo santo de Dios, Sistemáticamente, los salmistas describen la Ley de Dios como una gran bendición: era la revelación de Dios, por gracia, a Su pueblo para su propio bien (Deut. 6:1-3). Dios, en Su misericordia, señalaba mediante la Ley la senda correcta que debían seguir. Fueron las incorrectas interpretaciones legalistas de la Ley las que instigaron las declaraciones negativas sobre ella, en el Nuevo Testamento (Nelson Study Bible).

Bienaventurados los que convierten la voluntad de Dios en su norma a la hora de actuar y permiten ser gobernados por ella, en toda su conversación. (M. Henry)

Además, los más bendecidos “guardan [observan, conservan, obedecen] Sus testimonios [el propio testimonio verbal de Dios en cuanto a lo que es bueno, correcto y verdadero].” Estos son los que “Le buscan con todo su corazón”, expresión de amor que todo lo consume hacia Su persona, y que confían en Su Palabra. Los de corazón dividido están condenados a la frustración espiritual; han perdido la esencia de la verdadera piedad que es la única en tener la promesa de la bendición de Dios (Deut. 6:4-5; 4:29; Jer. 29:13; Lc. 11:9-10; Stg. 1:5-8).

Esto identifica a los que son bendecidos y, al mismo tiempo, a la esencia misma de su bienaventuranza. La comunión con Dios por medio de la fe y la obediencia a Su palabra en sí misma una finalidad. No creemos en Dios y le obedecemos para conseguir algo más deseable o valioso. A menudo, los más bendecidos no son ricos, o tienen buena salud, o están libres de graves sufrimientos y persecución; pero son realmente los más bendecidos porque tiene la mejor porción que un hombre puede tener — a Dios mismo Sal. 73:26; Sal. 23:1)

LOS CRISTIANOS DEVOTOS ILUSTRAN LA SANTIDAD (119:3)

Finalmente, los cristianos devotos se describen de manera negativa y también positiva:

Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.

“Iniquidad significa maldad, perversidad, incluso actos violentos de injusticia, o injusticia en general. Es el resultado del concepto de desviarse de un estándar; aquí el estándar es la ley justa de Dios. Los más bendecidos son aquellos cuya vida real se conforma a la voluntad de Dios revelada. “Andan en Sus caminos”, viven regularmente en una forma que agrada a Dios. Son la personificación de la Palabra de Dios; un reflejo de Jesucristo, la Palabra viva encarnada:

Siendo manifiesto que sois carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. (2ª Co. 3:3 VRV-60).

Y uno se puede preguntar: “¿Excluye el profeta de la esperanza de felicidad a todos los que no adoren a Dios perfectamente? Si este fuera el significado, debería decir a continuación que solo los ángeles pueden ser felices, ya que el perfecto cumplimiento de la ley no se encuentra en ningún sitio sobre la tierra. La respuesta es fácil: Cuando se exige rectitud a los hijos de Dios, no pierden la remisión por gracia de sus pecados que es en lo único que consiste la salvación. A partir de ese momento, aún siendo felices, los siervos de Dios todavía necesitan refugiarse en Su misericordia porque su rectitud no es completa. De esta manera podemos decir que los que cumplen fielmente la ley de Dios son realmente felices, y de ese modo se cumple lo que declara el Sal. 32:2, “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad.” (Calvino).

 «  volver parte 1 

© Derechos reservados
Iglesia Bautista ©2006-
Privacy Policy Terms Of Use