John S. C. Abbott
El coraje moral es un rasgo de carácter de los más importantes que se puede poseer. No hay nada tan difícil de soportar como el ridículo. Es necesario un corazón valiente para estar preparado para cumplir con las obligaciones, permaneciendo impasible frente al desprecio de los demás.
¡Con cuánta frecuencia hacemos lo que está mal por temor de que otros nos llamen cobarde si hacemos lo correcto!
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John S. C. Abbott
Muchas personas jóvenes parecen pensar que no tiene muchas consecuencias el que ellos no aprovechen bien su tiempo en la juventud, porque podrán recuperarlo mediante la diligencia cuando sean más mayores. Creen que es deshonroso que los hombres y las mujeres sean ociosos, pero que no hay ningún daño en que las personas que son jóvenes empleen su tiempo de cualquier manera que quieran.
George Jones pensaba así. Tenía doce años de edad, y fue a una academia para prepararse para entrar en la Facultad. Su padre gastaba muchísimo dinero comprando libros y ropa para él, y pagando su enseñanza, pero George era perezoso.
El preceptor de la academia con frecuencia le decía que si no estudiaba con diligencia al ser joven, nunca tendría éxito; pero George no pensaba en otra cosa sino en el placer del presente. Con frecuencia iba a la escuela sin haberse preparado para su lección de la mañana; y cuando se le decía que recitara con su clase, él tartamudeaba y cometía tan graves errores que el resto de su clase no podía evitar reírse de él. Él era uno de los peores estudiantes en la escuela, porque era uno de los más ociosos.
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John S. C. Abbott
La humildad es otro rasgo de carácter muy importante, el cual debería cultivarse desde los primeros años de vida. ¿Qué puede ser más desagradable que los aires1 ridículos de un niño o niña presumidos?
Algunas veces verás a alguna muchacha necia meneando la cabeza de un lado a otro y caminando con paso menudito2, lo cual te demuestra de inmediato que ella es excesivamente presumida. Cree que los demás admiran sus ridículos aires, cuando lo cierto es que los demás se ríen de ella y la desprecian. Todos hablan de ella como una muchacha simple y presumida.
La vanidad es una señal segura de debilidad mental; y si satisfaces una pasión tan desdeñable, con toda seguridad serás objeto de ridículo y de desprecio.
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John S.C. Abbott
Ninguna persona puede ser feliz sin tener amigos. El corazón está formado para el amor, y no puede ser feliz sin la oportunidad de dar y recibir afecto.
Pero no puedes recibir afecto a menos que también lo des tú. No puedes experimentar el amor de otros a menos que tú también los ames. El amor solamente se obtiene dando amor a cambio. De ahí la importancia de cultivar una disposición alegre y atenta, pues no puedes ser feliz sin ella.
Supongamos que algún día estás en la calle con tus amigos jugando a la pelota. Después de haber estado jugando algún tiempo, llega otro muchacho. A él no le puede escoger ninguno de los equipos, porque no hay ningún otro muchacho para que los equipos queden igualados.
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1 de Julio del 2010 en
Amistad |
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John S.C. Abbott
Todo el mundo admira la valentía, y todos desprecian la cobardía. Se considera al mentiroso, sea un muchacho o un hombre, con indignación.
Sucederán casos en los cuales te sentirás fuertemente tentado a decir lo que es falso; pero si cedes a la tentación, ¿cómo puedes evitar despreciarte a ti mismo?
Una niñita en una ocasión entró en la casa y le dijo a su madre algo que era muy improbable. Quienes estaban sentados en la habitación con su madre no la creyeron, porque no conocían el carácter de aquella niñita. Y la madre replicó al instante: “No tengo ninguna duda de que eso es cierto, porque nunca he sabido que mi hija diga una mentira”.
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